Chile vive un proceso acelerado de envejecimiento demográfico derivado de avances sostenidos en salud. La esperanza de vida aumentó de 53 años en 1950 a más de 81 en 2025. Este cambio estructural transformará el mercado laboral, los patrones de consumo y la demanda de servicios sociales, dando origen a una economía basada en longevidad activa.
Las personas mayores representan el 13,1% del total de ocupados, con una tasa de desempleo menor al promedio (5,64% vs 8,56%), aunque enfrentan desafíos como mayor informalidad (44%) o tiempos de búsqueda laboral más extensos (10,5 meses). Destaca su preferencia por trabajos independientes (34%) y el rol de empleadores mayores (65 mil personas), lo que refuerza el potencial del emprendimiento senior.
Más allá del empleo, este grupo presenta estabilidad patrimonial (71,1% de propiedad de vivienda) y demanda creciente en cuidados, salud preventiva, vivienda adaptada, tecnologías de apoyo y turismo accesible. El envejecimiento constituye una oportunidad económica si se impulsa aprendizaje continuo, flexibilidad laboral, emprendimiento y prevención en salud.




